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sábado, 8 de noviembre de 2008

La hora de los mediocres



Temazo de Quique Peinado...

La situación no es preocupante ahora: lo es desde hace tiempo. Aunque "The Economist" diga que "se ha acabado la fiesta", creo que todos sabemos que desde hace tiempo están recogiendo el confetti y los panchitos pisoteados del suelo. Llega el momento en el que toca recoger bártulos y poner rumbo a casa, de cerrar el ciclo y aguantar la resaca... aunque siempre hay algunos que se empeñan en que la fiesta continue, que aprovechan que hay gente que no se lo ha pasado demasiado bien para estirar su dominio sobre los grupos ansiados de diversión. Quien haya salido de fiesta sabe cuando llega "la hora de los mediocres".

La miniparrafada me sirve para introducir un tema puramente baloncestístico, porque viendo la situación de los banquillos nacionales me da la impresión de que a la seleccón española le llega la "hora de los mediocres". El continum de la "administración Sáez" (110 de 110, incuestionable) no obligó al extremeño a presentar un proyecto que no suponga estirar durante "four more years" el ya megacacareado "Método FEB". Sin embargo, su proyecto adolece de un punto clave que la prensa que le dora la píldora no quiere tocar: ¿Quien se sentará en el banquillo?

Tal y como está el mercado, no queda otra que pensar en la llegada por fin de la "hora de los mediocres". El final de la "fiesta" no invita a abandonar un puesto de trabajo relativamente estable para asumir el cargo de seleccionador, y mas sabiendo que ante la ira del "Califa" (algún día diré quien le llama así y me ganaré un lío...) poco hay que hacer. Viendo del mismo modo que los entrenadores extranjeros están intentando acomodarse en algún lugar (caso Spahija, caso Scariolo...), da la impresión que habrá que conformarse con el poco producto nacional que hay en el mercado: Pedro Martínez (ya avisé este verano que va a ser el próximo seleccionador), Oscar Quintana, Sergio Valdeolmillos. Cada vez hay mas gente que se ha ido de malas de la Federación y la lista se reduce...

Habrá quienes piensen que quizás pecamos de alarmistas, que ya saldrá un nombre con el consenso necesario para afrontar un reto tan importante (ir de una vez por todas a por el Eurobasket con unas cuantas bajas notables)... pero quedaros con el detalle: la FEB ha publicado un escueto comunicado en relación al finiquito de Pepu Hernández, y hablando de buen rollito. ¿Alarmismo? Van quemando naves...

viernes, 3 de octubre de 2008

Revoluciones, apariencias y Fuerza G




Me he levantado esta mañana y lo único que ha cambiado es que hoy hace frío. Me dicen que hoy todo puede cambiar, que las voces de los desfavorecidos se alzarán frente a los privilegiados, que por fin el pueblo “oprimido” de nuestro baloncesto romperá las cadenas y pondrá a los poderosos “en el lugar que les corresponde”. Vamos, una revolución en toda regla.

Un colega me lo comentó el otro día y no terminaba de creérmelo. Hoy, después de mucho pensarlo, sigo sin creerlo. Que Pamesa y Unicaja (como “tercer estado” ACB) salgan a liderar el movimiento para plantar cara a los separatistas no es nada extraño: son los principales perjudicados por el nuevo proyecto de la Euroliga. El punto mas relevante es la manera en la que intentan conseguir apoyos: no solo como bloque frente al nuevo sistema de la Euroliga, sino como contrapunto a la reducción de la ACB.

Las apariencias, amigos, siempre engañan: ante la reducción no hay marcha atrás posible. Es algo acordado con Federación y ABP y que la ACB firmó tras llegar a un acuerdo todos sus miembros. Los que votaron a favor de eso necesitan de los que están en contra, de ahí la referencia a un tema, para mi, intocable ya. Desde el momento en el que, entre las exigencias del G14, se incluye lo de mantener la Liga en 18 equipos, las categorías saltan a la vista. Que en esa reducción pueden estar perjudicados Unicaja, Pamesa, Granada o Fuenlabrada, vale... pero a quienes les preocupa dicha reducción es a unos, no a todos.

Las voces que hoy hacer referencia a la famosa reunión (las que vienen de la Costa del Sol y del Mediterráneo en su mayoría) la plantean como un acontecimiento único, destinado a variar el curso de la competición como en su día fue la creación de la ACB (con Bertomeu a la cabeza, que casualidad). Haciendo un paralelismo con un estreno de hoy, lo ven como “Batalla en Seattle”, esa peli que mira desde una óptica demasiado buenrollista (a mi parecer) los sucesos del 99. Quieren ponerse en un lugar privilegiado en el libro de historia. En realidad, es mas como “Attack the G8 Summit”: chocante, surrealista y que genera mas pena que esperanzas.

De ahí que pensemos precisamente en la letra G y lo que ello implica. No es cosa del Comando, los Hombres, ni siquiera el Punto: es cosa de fuerza, de Fuerza G. Nuestro baloncesto se está comportando como la economía: venimos de un proceso de crecimiento constante y estamos viendo como, a unos cuantos metros, está el muro. En vez de luchar por desviar la trayectoria, habría que empezar a prepararse para el golpe. Unos y otros, porque el golpe llegará tarde o temprano.

sábado, 30 de agosto de 2008

“Old Nick”

Si hay una figura que en la ciencia política esté mas menospreciada que la de Nicolás Maquiavelo, que venga y me lo reclame. La vida y obra de un personaje que inauguró la Filosofía Política moderna (o al menos a mi parecer: lo siento por todos los que me dejo en el tintero) se reduce a un planteamiento que otorga a quien lo ponga en práctica un calificativo bastante agresivo. El caso es que en estos días mucha gente aplica medios poco honestos para alcanzar un fin sin que nadie les llame “maquiavélicos”. Igual es que ya estamos acostumbrados.

El tema es que me enteré el otro día de que Andrés Montes decía que Aíto García Reneses era “maquiavélico”. Mi novia me dijo que igual era porque tiene “cara de malo”, aunque es un buenazo. No lo había oído hasta ahora (los partidos me pillaban fatal por horarios), pero pensando en el tema esta mañana abrí los ojos: igual Montes lo aplicaba a que, con planteamientos tácticos poco comunes, el seleccionador llegaba al fin último, la victoria. El caso es que el comentarista es un amo de la ironía: los tiros no van por ahí. Es mas, si siguen el camino que voy a marcaros, lo de Montes es de auténtico crack.

Todos conocemos la etapa más profunda de Maquiavelo: los años de exilio de “su Firenze” en los que, recluido en el hastío de la vida campestre, desarrolla sus grandes obras como “El Príncipe” o los “Discursos”. Sin embargo, la época dorada del Maquiavelo ciudadano llega antes, ejerciendo como embajador y canciller. Tomó el camino de especializar su acción en “las fortificaciones, estrategia, armamento y preparación de la milicia, y misiones diplomáticas complicadas”. Sin forzarlo mucho, podemos hablar de ese Maquiavelo como un tecnócrata al uso.

Visto así, los entrenadores no son otra cosa que tecnócratas: gente que prima la propia técnica sobre la ciencia y que opina que toda decisión tiene que pasar por esa comprobación de cálculos (la estadística) y previsiones (repeticiones) para tener sentido. Poner en marcha una determinada ofensiva o una defensa de este o aquel tipo es una aplicación de medios, pero siempre metiéndose en el terreno de fin. Como define Claudio Rinzi, “En la mentalidad tecnocrática racionalidad y "verdad" están indisolublemente unidas [...]. Es obvio que ya no habrá sitio para los juicios de valor, esto es, para los juicios que por su misma sustancia no pueden fundarse sobre elementos cuantitativos”. Esto da un fondo a eso que nos encontramos cada semana en ruedas de prensa: que una variación táctica no pueda ser criticada por un periodista que “no sabe de esto”.

Llegamos al hecho de que los tecnócratas no están ahí para apoltronarse (que se lo digan a Robert McNamara). Su verdadera aspiración no es la política: lo que existe es una tendencia a suplantar el poder, cosa que al poderoso suele molestarle. Aíto y su antecesor, Jose Vicente Hernández (lo digo por la racha de éxitos: Moncho López nunca tuvo esta bola) se convirtieron durante días en “los reyes del mambo”, algo que a muchos no les gusta. De ahí que generalmente se cargue contra ellos como incompetentes, como corruptos y que, en el caso más raro, estos decidan abandonar ante los particularismos presentes en su esfera de trabajo.

Al entrenador hay que tenerlo a gusto, igual que al tecnócrata. Puede gustarnos o no, caernos simpático o como una patada en los cojones. Ahora, dependemos en gran medida de gente como ellos. Un profesor al que no le guardo especial aprecio (es mas, tengo que matricularme con él otra vez) hablaba en una de sus clases de su época en la administración franquista. Le tocó redactar una serie de artículos y, al entregarlos a su superior, este los devolvió diciendo: “Está bien, pero vuelva a escribirlo, esta vez mas enrevesado. Nos tienen que necesitar para leerlo.

El diablo sabe más por viejo que por diablo, tanto como un funcionario. No por nada, en el mundo anglosajón se le llama “Old Nick” en “honor” a Maquiavelo...

PD: Curioso es el hecho de que en España se asocie tecnocracia a totalitarismo. Pepeluí, ¿Caudillo del basket por la Gracia (que jachondo) de Dios?
PD2: Si Aíto es Maquiavelo, las “tertulias” que dieron forma a sus grandes obras serían el equivalente al blog del Dr. Basket, “Mis conversaciones privadas con Aíto”.

martes, 26 de agosto de 2008

Anís

Creo que el anís no está presente en la vida de ningún lector de este blog. Desde hace años, la única referencia que tengo de esta bebida es la típica botella que se usa para cantar villancicos o la antigua fábrica que uno se encuentra cuando llega en tren a Badalona. El anís ya se asocia al típico abuelete que se lo toma en el clásico bar de pueblo, nada mas. Demos gracias al señor que esta bebida tan nacional ya no es moneda de cambio en el baloncesto.

Hay quienes que, tras el bochornoso arbitraje de ayer, han cargado chorros de tinta, ondas hertzianas y montañas de bits contra diversos estamentos del baloncesto. Aupando a nuestras autoridades o a una “Sociedad de Naciones” que plante cara a la NBA, resaltaban el hecho de que, con otros mandatarios al mando del basket, las cosas hubieran ido mejor. D. Víctor de la Serna apelaba a la figura de Raimundo Saporta, aludiendo a que “desde su salida todo ha ido a peor”. Demos gracias al señor que el anís ya no es moneda de cambio en el baloncesto.

Saporta y Samaranch, ínclitos directivos españoles del deporte mundial, colocaron a nuestros atletas y deportistas “en el lugar que se merecían”. Ese respeto (ese que le falta a muchos “periodistas de 0,60€”) que se pide ahora para nuestro deporte y que se recuperaría de la mano de Alejandro Blanco o Jose Luis Sáez, como pide Eduardo Inda desde “Marca”, al mando del COI y de la FIBA. Todavía no sabemos con que baremo se mide el respeto ahora que el anís no está de moda, pero dejadme deciros una cosa.

Ayer vimos como se faltó el respeto al baloncesto de la mano de Brazauskas, Estevez y Jurgebrand. Lo increíble es que en tantos foros de basket se criticara esa labor sabiendo que estaban al mando los dignos sucesores del Señor Lobo de “Pulp Fiction”, los que salen cuando hay problemas para solucionarlos con la mayor discreción. No era ninguna novedad lo que veíamos, pero quienes tenían que alzar la voz no lo han hecho (y a quienes lo intentaron, les mandaron a callar: véase la columna de Victor de la Serna en “El Mundo” del lunes posterior a la final para entenderlo), y seguramente no lo harán jamás.

El Califa cerró el pico, en un nuevo paso en su camino hacia la cima. Miraba de reojo al Emperador (al de verdad) y pensaba en lo lejos que iba a llegar de seguir sumando platas y el oro cuando los dejan. Que el día de mañana, una vez que deje todo “atado y bien atado”, pueda dar el paso y colocarse en la FIBA. Sabremos cuando será ese día en el momento en que el anís vuelva a estar de moda. Cuando en la llegada al aeropuerto, el típico “enlace” del club se plante con las botellas de rigor ante el trío arbitral. Y es que algunos tienen títulos y otros, etiquetas de Anís del Mono.

domingo, 3 de agosto de 2008

"Un mundo FEBliz"

Aldous Huxley 3 – Matías Castañón 0. Por fin pude contigo, a la tercera lo conseguí, pero no hay manera de marcarte. Ayer acabé tu gran obra, ese libro considerado como un clásico en la literatura del S. XX, y la verdad es que me abres mucho más los ojos. Bien es cierto que las dictaduras con las que conviviste pasaron a la historia hace ya tiempo, pero a día de hoy tenemos otras, tanto o mas dañinas que aquellas. Lo que pasa es que aquellas apuntaban a un mundo político, al dominio de un país o un vasto territorio. Que esto ocurra en el baloncesto es algo digno de estudio.

Estamos viendo como año tras año, cada verano, nuestro deporte va quedándose en una parodia, en un espectáculo que deja sumergido todo lo que implica la propia disciplina. Esas maravillosas giras por toda España (¿por toda? Vamos, que tiene sus paradas fijas dentro del Califato y en Madrid), el Showtime de la roja, la publicidad a saco... entierran definitivamente al deporte. El tour de la Ñ es una excusa para vender marca (y marcas), es el baloncesto para Deltas y Epsilones. Porque hasta ellos tienen derecho a pagar 20 euros por ir al basket con una camiseta de Raúl.

Estamos pagando un precio muy elevado por la felicidad de unos cuantos, de los que han sabido ver el filón y que, año tras año, consiguen más patrocinios para hacer realidad los procesos más ambiciosos. Porque no me voy a quejar de que se gasten 18 millones de euros de presupuesto, me quejo de que tengan ese presupuesto conseguido a base de vender publicidad en todas partes, de que la marca “EspaÑa” sea el objetivo de ¡Telecinco! (la tele que mas pasa del basket). Me quejo porque se que nadie acabará enviándome a Islandia: ya estoy en ella, hablando de una de las competiciones que peor trato recibe, y eso que es una categoría absoluta.

Pero por ahora “todo va bien”. Nuestro baloncesto goza de buena salud, como no se cansan de repetir todos los miembros del séquito y aquellos que abrazan la FE(B). Ahora, como algo falle este verano, las raciones de soma se agotarán: los mismos que hablan sin razón saldrán a esgrimirla para cargar contra unos y otros. Sáez nos libre de hacer leña del árbol caído, algo habitual en el periodismo cainita de este país. Ahora, si al final saltan los oportunistas, no me veréis entre ellos: hace ya mucho tiempo que ejercí mi derecho a ser desgraciado.