Mostrando entradas con la etiqueta Jose Vicente Hernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jose Vicente Hernández. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2009

Ricky Business

Hace un par de semanas Jacobo Rivero lanzaba el guante: buscaba un valiente dispuesto a traducir un artículo norteamericano relacionado con el basket formativo. A pesar de ser 18 paginas a Word, el tema ayudaba a superar ese hándicap; en él, se seguía de cerca el mundillo del baloncesto juvenil en New York, con padres y entrenadores mas metidos en el juego que los propios niños, con periodistas amateurs que le dan a esos chavales la repercusión de estrellas NBA o de numerosos intereses monetarios detrás de todo esto. Pues bien, ya está montado y traducido, podéis descargarlo aquí y leerlo con la tranquilidad. Jacobo, en el “Sputnik Basket Blog”, hablaba de que este artículo sería interesante para toda la gente que trabaja en formación. Sin embargo, esto va mas allá.

Algunos casos de los que se analizan en este artículo son realmente sorprendentes: destaca el de los Texas Titans, un equipo de chicos de entre 12 y 14 años reclutados por un millonario que recorren los Estados Unidos en jet privado y que, en la pista, demuestran su nivel a gran escala. Son prácticas que, a cualquiera que haya crecido a este lado del charco, no le entrarían en la cabeza: a mi no me gustan, pero hay que pensar en lo que estos chicos son y, sobretodo, en lo que pueden llegar a ser. Estos cracks infantiles serán, el día de mañana, las estrellas de la NBA. Algunos quedarán por el camino, otros saldrán adelante y destacarán. Pero lo que están haciendo es cuidar a esos futuros cracks, a esos productos de los cuales vivirán en un futuro. Nos puede gustar mas o menos, pero es así.


Frente a todo esto, frente a la vorágine que viven esos chicos de 12 años, muchos se plantean mentalmente la contrapartida patria, que no es otra que Ricky Rubio. Sobre su nivel, su juego, su tiro y su visión del campo ya hablan otros... pero todos señalan en que si algo ha ayudado a su explosión en lo bien amueblada que tenían la cabeza sus familiares y técnicos. Ahora, pensemos de verdad en esto último: ¿tan bien se ha llevado esto en esta temporada? Todo empieza cuando Ricky cumple los 18 y se tumba ese muro imaginario que existía para la prensa (que mas de uno se ha saltado: con el jugador del Joventut no podías hablar, pero con el jugador de la selección si). La salida de Aíto le da un impulso al tema y, para terminar, el ser el centro de atención para los norteamericanos en un año en el que Brandon Jennings no estuvo y los demás no han aparecido hasta ahora.

Todavía estoy masticando un tema desde la Copa del Rey: horas antes del cruce entre la Penya y el Estu, la meca del basket de formación en Madrid (quicir, el Magata) se viste de gala para acoger una conferencia, El baloncesto una vía en la educación para la vida. Allí, Pepu Hernandez, Ramón García (director de la cantera de Unicaja) y Esteve Rubio (el padre de Ricky) se reúnen a hablar de lo bueno que es no presionar a los niños, que todos trabajen en conjunto para que esto sea un divertimento y todo ese discurso tan bonito que nos diferencia de los demás países del mundo. Una semana después, Esteve Rubio decía que Ricky no se iría este año si no estaba en el Top-3, porque sino no podría cubrir la dichosa cláusula.



Vale, Rubio ya es mayor de edad, es un profesional (habrá quienes piensen que todavía su formación no ha terminado, a pesar de lo lejos que ha llegado) y puede hacer lo que quiera. Pero si os fijáis, Ricky siempre habla de posibilidades, de que puede irse a la NBA o quedarse en Europa unos años mas. Ni declara públicamente sus ganas de marcharse ni dice abiertamente que por ahora deja de lado esa aventura. Sin embargo, es su padre el que sale a hacer estas declaraciones, igual que ocurre en los Estados Unidos (en donde prensa y agentes presionan y atienden a las familias en busca de esa exclusiva) y es el que provoca que cambien radicalmente la tendencia de los mock drafts tras el March Madness.

Nos quejamos de que en los Estados Unidos los padres manejan las carreras de unos niños que deben disfrutar de esto como lo que es, un deporte... y mientras vemos como, después de haberle protegido durante toda su carrera, hacen lo mismo con Ricky: su talento le ha llevado hasta donde está, pero le ha servido a los que están a su alrededor para negociar y presionar. Lo que habitualmente hacen los representantes se traspasa a la familia. En el artículo de Graham Rayman lo dicen bien claro: hay un momento en el que tienes que decidir ¿Serás el entrenador, el agente o el padre?

jueves, 13 de noviembre de 2008

"Brand"

Esta mañana, cuando todavía me estaba desperezando, me encontré con un post bastante interesante en “Seize9”. Os pongo la imagen que abría la entrada y me contáis lo que veis.


Pues efectivamente, vemos un cartel anunciando una hamburguesa llamada “Cuarto de Libra”, pero sin ninguna referencia publicitaria, logotipo o similar. El caso es que funciona, porque inmediatamente asociamos el nombre de dicho bocadillo a una empresa concreta. Si señores, McDonald’s se ha convertido, en un lugar consumista por excelencia como Japón, en la cadena de la “no publicidad”, algo que eleva si cabe aún mas su capacidad publicitaria. Es una redundancia mágica que nos enseña como trabajan las empresas hoy en día. Ahora, mientras me desayunaba con la imagen fresca ante mis ojos, me dio por pensar: ¿es este tipo de fenómeno de marketing aplicable al baloncesto?

Ayer se publicaba en el diario “Marca” un extenso artículo en el que se reseñaban las ganancias obtenidas por José Vicente Hernández en concepto de conferenciante durante su etapa como seleccionador. Si bien el objetivo de este no es otro que tirar palos al perro que mordió la mano de su dueño, nos deja una particular visión publicitaria. ¿Qué vendía Pepu a las empresas?, ¿Su condición de líder de un grupo ganador?, ¿su capacidad para gestionarlo?, ¿su particular historia? Para mí, ninguna de las tres: en este caso era precisamente la condición de persona con éxito la principal arma de Pepu, unido a un perfil bajo dentro del panorama nacional (eso explica como Luis Aragonés no da charlas). En el mundo de la empresa siempre se está buscando al gran referente del éxito del momento, algo que el madrileño supo aprovechar: si bien Hernández es un sinónimo de Estudiantes (y todo lo que ello lleva consigo en cuanto a valores y principios aplicables a la empresa), no ha sido hasta su éxito a nivel internacional cuando ha pasado al primer plano, a impartir charlas en las que sostiene los mismos principios asociables al Estu. El que quiera verlo, aquí os dejo dos enlaces (uno y dos).

Sin embargo, me ha venido a la mente otra curiosa nota. Hace poco, M. A. Paniagua publicó en su blog de “Solobasket” un artículo titulado “LeBron INC.” : en el se vuelca a analizar el porqué un jugador que ha crecido rodeado de la expectación que genera el que puede ser “el sucesor de Michael Jordan” no tiene el éxito comercial y publicitario que maneja aún “Air”. Si bien justifica su planteamiento en lo planteado en el parado anterior (que el éxito comercial llegará de la mano del triunfo en las pistas), me gustaría dar mi visión referente a este tema. Como bien comenta Paniagua, LeBron ha crecido no solo con la pesada carga de ser “The Chosen One”, sino con el peso añadido de arrastrar una industria publicitaria que se generó a su alrededor.

La empresa que más rentabiliza la imagen de James, Nike, ha intentado de mil maneras darle más publicidad a su pupilo. Los directivos de marketing se han roto la cabeza a la hora de sacar una campaña que le coloque arriba: inspirados quizás en la famosa corriente del “Be Like Mike” de los noventa, se marcaron la de “The LeBrons”. Sin embargo, el tiro les ha salido por la culata: yo la veo, y lo único que me dice esto es que “todos tenemos un lado LeBron”, que cualquiera puede ser como él y no que todo el mundo lo intente, como ocurría con Jordan.



Me daba la impresión de que me quedaba con las ganas de ver a la “no publicidad” en el basket, pero revolviendo precisamente en mis archivos de memoria encontré la respuesta. Y lo mejor es que llegaba en una campaña del propio James: la que presentaron antes de los pasados playoffs va en la línea de lo que ofrece McDonald’s. Un grupo de aficionados hablan del 23 de los Cavs sin decir su nombre durante 73 segundos. Ni una referencia a éxitos o logros: valores, cualidades y habilidades le definen perfectamente sin utilizar ni una sola imagen. En este caso si que una palabra vale mas que mil imágenes: el termino inglés “witness” (testigos), una palabra que asociamos directamente con el jugador.

-

La conclusión a la que llego es que es posible alumbrar en un deporte que vive tanto de la imagen como este algo parecido a esa “no publicidad”. Sin embargo, en el baloncesto los conceptos “éxito deportivo” y “marca” van asociados. También van asociados con “Marca”, aunque esa es otra historia…

PD: Si, titulo el post “Brand” (“marca” en inglés) pero no hablo en ningún momento de Mr. 20-10. Sin poner ni una sola imagen ni nombrarle, he conseguido que penséis en él. Como diría Ricky Rubio: "mágico, ¿verdad?"

sábado, 8 de noviembre de 2008

La hora de los mediocres



Temazo de Quique Peinado...

La situación no es preocupante ahora: lo es desde hace tiempo. Aunque "The Economist" diga que "se ha acabado la fiesta", creo que todos sabemos que desde hace tiempo están recogiendo el confetti y los panchitos pisoteados del suelo. Llega el momento en el que toca recoger bártulos y poner rumbo a casa, de cerrar el ciclo y aguantar la resaca... aunque siempre hay algunos que se empeñan en que la fiesta continue, que aprovechan que hay gente que no se lo ha pasado demasiado bien para estirar su dominio sobre los grupos ansiados de diversión. Quien haya salido de fiesta sabe cuando llega "la hora de los mediocres".

La miniparrafada me sirve para introducir un tema puramente baloncestístico, porque viendo la situación de los banquillos nacionales me da la impresión de que a la seleccón española le llega la "hora de los mediocres". El continum de la "administración Sáez" (110 de 110, incuestionable) no obligó al extremeño a presentar un proyecto que no suponga estirar durante "four more years" el ya megacacareado "Método FEB". Sin embargo, su proyecto adolece de un punto clave que la prensa que le dora la píldora no quiere tocar: ¿Quien se sentará en el banquillo?

Tal y como está el mercado, no queda otra que pensar en la llegada por fin de la "hora de los mediocres". El final de la "fiesta" no invita a abandonar un puesto de trabajo relativamente estable para asumir el cargo de seleccionador, y mas sabiendo que ante la ira del "Califa" (algún día diré quien le llama así y me ganaré un lío...) poco hay que hacer. Viendo del mismo modo que los entrenadores extranjeros están intentando acomodarse en algún lugar (caso Spahija, caso Scariolo...), da la impresión que habrá que conformarse con el poco producto nacional que hay en el mercado: Pedro Martínez (ya avisé este verano que va a ser el próximo seleccionador), Oscar Quintana, Sergio Valdeolmillos. Cada vez hay mas gente que se ha ido de malas de la Federación y la lista se reduce...

Habrá quienes piensen que quizás pecamos de alarmistas, que ya saldrá un nombre con el consenso necesario para afrontar un reto tan importante (ir de una vez por todas a por el Eurobasket con unas cuantas bajas notables)... pero quedaros con el detalle: la FEB ha publicado un escueto comunicado en relación al finiquito de Pepu Hernández, y hablando de buen rollito. ¿Alarmismo? Van quemando naves...

sábado, 30 de agosto de 2008

“Old Nick”

Si hay una figura que en la ciencia política esté mas menospreciada que la de Nicolás Maquiavelo, que venga y me lo reclame. La vida y obra de un personaje que inauguró la Filosofía Política moderna (o al menos a mi parecer: lo siento por todos los que me dejo en el tintero) se reduce a un planteamiento que otorga a quien lo ponga en práctica un calificativo bastante agresivo. El caso es que en estos días mucha gente aplica medios poco honestos para alcanzar un fin sin que nadie les llame “maquiavélicos”. Igual es que ya estamos acostumbrados.

El tema es que me enteré el otro día de que Andrés Montes decía que Aíto García Reneses era “maquiavélico”. Mi novia me dijo que igual era porque tiene “cara de malo”, aunque es un buenazo. No lo había oído hasta ahora (los partidos me pillaban fatal por horarios), pero pensando en el tema esta mañana abrí los ojos: igual Montes lo aplicaba a que, con planteamientos tácticos poco comunes, el seleccionador llegaba al fin último, la victoria. El caso es que el comentarista es un amo de la ironía: los tiros no van por ahí. Es mas, si siguen el camino que voy a marcaros, lo de Montes es de auténtico crack.

Todos conocemos la etapa más profunda de Maquiavelo: los años de exilio de “su Firenze” en los que, recluido en el hastío de la vida campestre, desarrolla sus grandes obras como “El Príncipe” o los “Discursos”. Sin embargo, la época dorada del Maquiavelo ciudadano llega antes, ejerciendo como embajador y canciller. Tomó el camino de especializar su acción en “las fortificaciones, estrategia, armamento y preparación de la milicia, y misiones diplomáticas complicadas”. Sin forzarlo mucho, podemos hablar de ese Maquiavelo como un tecnócrata al uso.

Visto así, los entrenadores no son otra cosa que tecnócratas: gente que prima la propia técnica sobre la ciencia y que opina que toda decisión tiene que pasar por esa comprobación de cálculos (la estadística) y previsiones (repeticiones) para tener sentido. Poner en marcha una determinada ofensiva o una defensa de este o aquel tipo es una aplicación de medios, pero siempre metiéndose en el terreno de fin. Como define Claudio Rinzi, “En la mentalidad tecnocrática racionalidad y "verdad" están indisolublemente unidas [...]. Es obvio que ya no habrá sitio para los juicios de valor, esto es, para los juicios que por su misma sustancia no pueden fundarse sobre elementos cuantitativos”. Esto da un fondo a eso que nos encontramos cada semana en ruedas de prensa: que una variación táctica no pueda ser criticada por un periodista que “no sabe de esto”.

Llegamos al hecho de que los tecnócratas no están ahí para apoltronarse (que se lo digan a Robert McNamara). Su verdadera aspiración no es la política: lo que existe es una tendencia a suplantar el poder, cosa que al poderoso suele molestarle. Aíto y su antecesor, Jose Vicente Hernández (lo digo por la racha de éxitos: Moncho López nunca tuvo esta bola) se convirtieron durante días en “los reyes del mambo”, algo que a muchos no les gusta. De ahí que generalmente se cargue contra ellos como incompetentes, como corruptos y que, en el caso más raro, estos decidan abandonar ante los particularismos presentes en su esfera de trabajo.

Al entrenador hay que tenerlo a gusto, igual que al tecnócrata. Puede gustarnos o no, caernos simpático o como una patada en los cojones. Ahora, dependemos en gran medida de gente como ellos. Un profesor al que no le guardo especial aprecio (es mas, tengo que matricularme con él otra vez) hablaba en una de sus clases de su época en la administración franquista. Le tocó redactar una serie de artículos y, al entregarlos a su superior, este los devolvió diciendo: “Está bien, pero vuelva a escribirlo, esta vez mas enrevesado. Nos tienen que necesitar para leerlo.

El diablo sabe más por viejo que por diablo, tanto como un funcionario. No por nada, en el mundo anglosajón se le llama “Old Nick” en “honor” a Maquiavelo...

PD: Curioso es el hecho de que en España se asocie tecnocracia a totalitarismo. Pepeluí, ¿Caudillo del basket por la Gracia (que jachondo) de Dios?
PD2: Si Aíto es Maquiavelo, las “tertulias” que dieron forma a sus grandes obras serían el equivalente al blog del Dr. Basket, “Mis conversaciones privadas con Aíto”.