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viernes, 5 de diciembre de 2008

"Risky Show-Business"



Yo no se tu, Pedro, pero pienso institucionalizar en la medida de lo posible la comida de los viernes. Para quienes no lo sepan, servilleta y Pedro Bonofiglio compartimos mesa los viernes al mediodía en Punto Radio hablando de baloncesto y, en las últimas semanas, acostumbramos ir a picotear algo al final y, de paso, charlar un poco de como esta el patio. En esos encuentros regados por cocacola y fast food, sacamos a la palestra asuntos y temas relativos a la profesión: mas de una vez han surgido historias cojonudas que pronto (esperemos) se plasmarán en diversos ambientes. Las ganas de currar y la imaginación al poder.

El caso es que hoy veníamos con el tema desde que salimos de la radio: por lo visto, la crisis empieza a darle duro al sector de los medios y en algunos las reducciones de plantilla están a la orden del día (por cierto, dignas del mismísimo Ebenezer Scrooge, a nada de Navidades). Hablamos de cifras que conocíamos, otras que habían llegado a nuestros oídos y luego los famosos "cheques en blanco" y llegamos a una conclusión digna de cualquier analista sensato: los medios no se arriesgan apostando por lo barato, sino que acaban por hundirse por jugarse las cartas con lo caro. Tres bajas de una temporada a la otra en cierta emisora dieron por resultado una reducción del presupuesto de 1000 millones de pesetas: tres, solo tres. Esto hay que aplicarlo a una emisora que tiene su tiron, pero no es de las grandes; así, luego pensar en las que tienen de verdad para gastar y sacar a la luz salarios tiene que ser acojonante.

En nuestro mundillo es mas cierto que el hecho de que yo escribo esto y vosotros lo leeis: un ex-jugador aporta poco o nada cuando el periodista que le acompaña está superpreparado, sabe de lo que habla o cuando comparte una retransmisión con un auténtico experto. Sin embargo, seguimos viendo en las teles y oyendo en las radios a la misma gente dar vuelta sobre las mismas estupideces cada fin de semana y viviendo de carreras en los campos. Profesionales como la copa de un pino malviven porque pinta mas un gracioso que un experto.

Como venía diciendo, arriesgar en los negocios, en el "business", es dificil, pero en el "show-business" no importa: tu pones la cara conocida, buscas esa complicidad con el espectador aunque la producción y los contenidos sean una mierda pero te vas contento a tu casa sabiendo que las audiencias te han subido. Ahora, cuando la gente cambie de canal, se pierdan ingresos por publicidad y de cara al proximo ejercicio revisen los gastos, no pienses en que trajes comprarte para el año nuevo: que allí solo va a quedar tu cabeza en una pica.

PD: Cesar, se que admiras mas que a nadie a Daimiel, pero de 100 veces que te dieran a elegir entre él y Montes para hacer un producto "made in laSexta", ¿cuantas veces lo elegirías?
PD2: Por cierto, hablando de salarios y baloncesto, interesante reflexión de Henry Abbott en TrueHoop.
PD2: Os he torturado con el video de antes, os alegro la vista con otra versión...


sábado, 30 de agosto de 2008

“Old Nick”

Si hay una figura que en la ciencia política esté mas menospreciada que la de Nicolás Maquiavelo, que venga y me lo reclame. La vida y obra de un personaje que inauguró la Filosofía Política moderna (o al menos a mi parecer: lo siento por todos los que me dejo en el tintero) se reduce a un planteamiento que otorga a quien lo ponga en práctica un calificativo bastante agresivo. El caso es que en estos días mucha gente aplica medios poco honestos para alcanzar un fin sin que nadie les llame “maquiavélicos”. Igual es que ya estamos acostumbrados.

El tema es que me enteré el otro día de que Andrés Montes decía que Aíto García Reneses era “maquiavélico”. Mi novia me dijo que igual era porque tiene “cara de malo”, aunque es un buenazo. No lo había oído hasta ahora (los partidos me pillaban fatal por horarios), pero pensando en el tema esta mañana abrí los ojos: igual Montes lo aplicaba a que, con planteamientos tácticos poco comunes, el seleccionador llegaba al fin último, la victoria. El caso es que el comentarista es un amo de la ironía: los tiros no van por ahí. Es mas, si siguen el camino que voy a marcaros, lo de Montes es de auténtico crack.

Todos conocemos la etapa más profunda de Maquiavelo: los años de exilio de “su Firenze” en los que, recluido en el hastío de la vida campestre, desarrolla sus grandes obras como “El Príncipe” o los “Discursos”. Sin embargo, la época dorada del Maquiavelo ciudadano llega antes, ejerciendo como embajador y canciller. Tomó el camino de especializar su acción en “las fortificaciones, estrategia, armamento y preparación de la milicia, y misiones diplomáticas complicadas”. Sin forzarlo mucho, podemos hablar de ese Maquiavelo como un tecnócrata al uso.

Visto así, los entrenadores no son otra cosa que tecnócratas: gente que prima la propia técnica sobre la ciencia y que opina que toda decisión tiene que pasar por esa comprobación de cálculos (la estadística) y previsiones (repeticiones) para tener sentido. Poner en marcha una determinada ofensiva o una defensa de este o aquel tipo es una aplicación de medios, pero siempre metiéndose en el terreno de fin. Como define Claudio Rinzi, “En la mentalidad tecnocrática racionalidad y "verdad" están indisolublemente unidas [...]. Es obvio que ya no habrá sitio para los juicios de valor, esto es, para los juicios que por su misma sustancia no pueden fundarse sobre elementos cuantitativos”. Esto da un fondo a eso que nos encontramos cada semana en ruedas de prensa: que una variación táctica no pueda ser criticada por un periodista que “no sabe de esto”.

Llegamos al hecho de que los tecnócratas no están ahí para apoltronarse (que se lo digan a Robert McNamara). Su verdadera aspiración no es la política: lo que existe es una tendencia a suplantar el poder, cosa que al poderoso suele molestarle. Aíto y su antecesor, Jose Vicente Hernández (lo digo por la racha de éxitos: Moncho López nunca tuvo esta bola) se convirtieron durante días en “los reyes del mambo”, algo que a muchos no les gusta. De ahí que generalmente se cargue contra ellos como incompetentes, como corruptos y que, en el caso más raro, estos decidan abandonar ante los particularismos presentes en su esfera de trabajo.

Al entrenador hay que tenerlo a gusto, igual que al tecnócrata. Puede gustarnos o no, caernos simpático o como una patada en los cojones. Ahora, dependemos en gran medida de gente como ellos. Un profesor al que no le guardo especial aprecio (es mas, tengo que matricularme con él otra vez) hablaba en una de sus clases de su época en la administración franquista. Le tocó redactar una serie de artículos y, al entregarlos a su superior, este los devolvió diciendo: “Está bien, pero vuelva a escribirlo, esta vez mas enrevesado. Nos tienen que necesitar para leerlo.

El diablo sabe más por viejo que por diablo, tanto como un funcionario. No por nada, en el mundo anglosajón se le llama “Old Nick” en “honor” a Maquiavelo...

PD: Curioso es el hecho de que en España se asocie tecnocracia a totalitarismo. Pepeluí, ¿Caudillo del basket por la Gracia (que jachondo) de Dios?
PD2: Si Aíto es Maquiavelo, las “tertulias” que dieron forma a sus grandes obras serían el equivalente al blog del Dr. Basket, “Mis conversaciones privadas con Aíto”.