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jueves, 2 de abril de 2009

Ricky Business

Hace un par de semanas Jacobo Rivero lanzaba el guante: buscaba un valiente dispuesto a traducir un artículo norteamericano relacionado con el basket formativo. A pesar de ser 18 paginas a Word, el tema ayudaba a superar ese hándicap; en él, se seguía de cerca el mundillo del baloncesto juvenil en New York, con padres y entrenadores mas metidos en el juego que los propios niños, con periodistas amateurs que le dan a esos chavales la repercusión de estrellas NBA o de numerosos intereses monetarios detrás de todo esto. Pues bien, ya está montado y traducido, podéis descargarlo aquí y leerlo con la tranquilidad. Jacobo, en el “Sputnik Basket Blog”, hablaba de que este artículo sería interesante para toda la gente que trabaja en formación. Sin embargo, esto va mas allá.

Algunos casos de los que se analizan en este artículo son realmente sorprendentes: destaca el de los Texas Titans, un equipo de chicos de entre 12 y 14 años reclutados por un millonario que recorren los Estados Unidos en jet privado y que, en la pista, demuestran su nivel a gran escala. Son prácticas que, a cualquiera que haya crecido a este lado del charco, no le entrarían en la cabeza: a mi no me gustan, pero hay que pensar en lo que estos chicos son y, sobretodo, en lo que pueden llegar a ser. Estos cracks infantiles serán, el día de mañana, las estrellas de la NBA. Algunos quedarán por el camino, otros saldrán adelante y destacarán. Pero lo que están haciendo es cuidar a esos futuros cracks, a esos productos de los cuales vivirán en un futuro. Nos puede gustar mas o menos, pero es así.


Frente a todo esto, frente a la vorágine que viven esos chicos de 12 años, muchos se plantean mentalmente la contrapartida patria, que no es otra que Ricky Rubio. Sobre su nivel, su juego, su tiro y su visión del campo ya hablan otros... pero todos señalan en que si algo ha ayudado a su explosión en lo bien amueblada que tenían la cabeza sus familiares y técnicos. Ahora, pensemos de verdad en esto último: ¿tan bien se ha llevado esto en esta temporada? Todo empieza cuando Ricky cumple los 18 y se tumba ese muro imaginario que existía para la prensa (que mas de uno se ha saltado: con el jugador del Joventut no podías hablar, pero con el jugador de la selección si). La salida de Aíto le da un impulso al tema y, para terminar, el ser el centro de atención para los norteamericanos en un año en el que Brandon Jennings no estuvo y los demás no han aparecido hasta ahora.

Todavía estoy masticando un tema desde la Copa del Rey: horas antes del cruce entre la Penya y el Estu, la meca del basket de formación en Madrid (quicir, el Magata) se viste de gala para acoger una conferencia, El baloncesto una vía en la educación para la vida. Allí, Pepu Hernandez, Ramón García (director de la cantera de Unicaja) y Esteve Rubio (el padre de Ricky) se reúnen a hablar de lo bueno que es no presionar a los niños, que todos trabajen en conjunto para que esto sea un divertimento y todo ese discurso tan bonito que nos diferencia de los demás países del mundo. Una semana después, Esteve Rubio decía que Ricky no se iría este año si no estaba en el Top-3, porque sino no podría cubrir la dichosa cláusula.



Vale, Rubio ya es mayor de edad, es un profesional (habrá quienes piensen que todavía su formación no ha terminado, a pesar de lo lejos que ha llegado) y puede hacer lo que quiera. Pero si os fijáis, Ricky siempre habla de posibilidades, de que puede irse a la NBA o quedarse en Europa unos años mas. Ni declara públicamente sus ganas de marcharse ni dice abiertamente que por ahora deja de lado esa aventura. Sin embargo, es su padre el que sale a hacer estas declaraciones, igual que ocurre en los Estados Unidos (en donde prensa y agentes presionan y atienden a las familias en busca de esa exclusiva) y es el que provoca que cambien radicalmente la tendencia de los mock drafts tras el March Madness.

Nos quejamos de que en los Estados Unidos los padres manejan las carreras de unos niños que deben disfrutar de esto como lo que es, un deporte... y mientras vemos como, después de haberle protegido durante toda su carrera, hacen lo mismo con Ricky: su talento le ha llevado hasta donde está, pero le ha servido a los que están a su alrededor para negociar y presionar. Lo que habitualmente hacen los representantes se traspasa a la familia. En el artículo de Graham Rayman lo dicen bien claro: hay un momento en el que tienes que decidir ¿Serás el entrenador, el agente o el padre?

viernes, 28 de noviembre de 2008

History 101

Me estoy desayunando en estos momentos el ABC entre cruasanes y “cambios en la dimensión del terrorismo” (hasta ahora, los políticos solo habían pisado su sangre, nunca sangre ajena... que no hubiesen derramado ellos). No es un periódico que me entusiasme, todo hay que decirlo; sin embargo, de su lectura siempre se pueden extraer temas interesantes. El primero, que han estrenado una obra que huele muy bien sobre aquel debate que tuvieron en Salamanca Millán Astray y Unamuno. La segunda, el estreno de “La Ola”, una película que recrea como puede surgir un régimen totalitario en un aula de instituto alemán.




Dicen los que saben que “estamos condenados a repetir la historia si no aprendemos de ella”. No hay mas que echar la vista a cualquier periódico para darnos cuenta de como esta afirmación se cumple a rajatabla. Nos hacemos cruces, juramos por nuestras madres que no caeremos otra vez en el error y zasca, genocidios y guerras a la vuelta de la esquina. Si se mantiene una constante es la del arrepentimiento, no la de volver sobre nuestros pasos a cagarla una vez mas. Ese continuo ir y venir se ve en la historia humana, pero hay un tipo de historia ajena a este planteamiento.

Si, señores, me refiero a la historia del deporte. Los que seguimos el baloncesto o llevamos años dedicándole un tiempo al asunto podemos hacer predicciones, analizar la evolución de ciertos equipos y plantear situaciones efectivas. Lo que señalaba en su momento Gonzalo Vázquez como “saber histórico”, sin embargo, no es esto: ese conocimiento se limita al repasar la carrera de un jugador clásico, la historia de un equipo concreto o una temporada que marcara historia. Mientras que el análisis de la historia humana nos deja lecciones, no vemos a ningún entrenador renunciar deliberadamente a tácticas superadas pero que alguna vez funcionaron o directores deportivos que no aprendan de errores anteriores en materia de fichajes.

El porque de este planteamiento se ve desde la propia perspectiva de este deporte y sus referentes: existen más libros que repasan las carreras de grandes jugadores que los que analizan los éxitos de un equipo. El baloncesto es un deporte de equipo, pero que en la mayoría de casos vive de individualidades mas allá de las pistas: he revuelto cielo y tierra buscando una camiseta de Doug Christie, autentico pilar de los Kings de Adelman, pero es imposible hacerse con nada que no sea Webber, Stojakovic o Bibby/Williams. Ese es el principal fallo del análisis histórico del basket: lo que pretende ser historia se convierte así en un “estudio de caso” que de poco sirve si queremos sacarle algo más a esos relatos que no sean temas que ya conocemos. No critico en este caso a quienes repasan la historia de este modo, faltaría mas: a mi me gusta hacerlo, pero sabiendo que hay algo que me dejo fuera.




Recordemos lo ocurrido este verano, en unos Juegos Olímpicos en los que se prohibió directamente la intervención política o reivindicaciones de cualquier tipo por parte de los deportistas. El propio Mike Krzyzewski dijo que “ninguno de sus deportistas tenía la responsabilidad de hacer política” en Pekín. Si nos vamos a 1968, la cosa cambia: puños en alto en los podios, Lew Alcindor y multitud de atletas afroamericanos boicoteando los Juegos y la hipocresía de Boston, que adoraba a su pívot y entrenador Bill Russell pero odiaba al concienciado Bill Russell. Que una situación esté superada no implica que se pueda seguir con ciertos actos a otro nivel: ahora los chicos cuyos padres eran marginados medio siglo atrás ganan millonadas, pero eso no tiene porque llevar a estos a encerrarse en Wisteria Lake como el resto de gente que gana millonadas por miedo a los problemas del mundo real.

Volviendo sobre lo que planteaba antes de las elecciones norteamericanas, las estrellas del deporte en los Estados Unidos influyen en su carácter de estrellas, igual que el resto. Del mismo modo, ya solo participan en iniciativas solidarias como pura estrategia de marketing. Poniendo una vez más la mirada en el horizonte, vuelvo sobre otro tema: es muy bonito recaudar dinero para las victimas de una guerra civil, pero pocos encuentros se organizan para juntar pasta con la que perseguir a los genocidas por la vía legal. Ciertos deportes han sufrido más que otros y, en vez de arrepentirse y luchar, vuelven a apostar por el “one-man team”. El deporte tiene que aprender de su historia, tiene que renunciar a sus complejos: dejemos de pensar que esto “es solamente un juego”. Hay mucho más. Siempre hay mucho más.

jueves, 28 de agosto de 2008

"Pasar por el aro": análisis de "Lenin MVP", de Pablo Iglesias Turrión

El Aíto-comunismo ha calado hondo. El término acuñado por D. Piti Hurtado, expuesto en numerosas intervenciones en el desarrollo del torneo y que refleja el reparto de minutos en pista que en primera instancia sostuvo el seleccionador español atraviesa fronteras. Lo de Don Alejandro ha entrado directamente a la mítica (o mística) comunista. Al menos, eso es lo que quiere contarnos Pablo Iglesias Turrión, que en su blog “El gesto de Antígona” analiza el partido con el que España consiguió la plata.

El me puede haber visto mil veces pero no sabrá quien soy. El caso es que yo le tengo bastante visto en mi uni: cuando empecé la carrera (joder, hace la tira) coincidíamos en un par de asignaturas. Dos años después, me dio una de las mejores clases de Geografía Política que había tenido hasta ese momento (claro, me las daba “el Oso Yogi”). Lo que desconocía de su persona (normal, no le trato) es que le molara tanto el basket: no se, me daba la impresión de “tio sumergido en su carrera”, de un tipo que vive para leer libros y manuales, nada mas.

Por eso este artículo me impresionó. Está bien planteado, su concepción de este equipo bañado por un aura comunista y revolucionaria puede tener sentido visto desde una perspectiva presente en un imaginario baloncestístico que hasta hace poco hubiera tenido sentido. Ahora, asumir que lo visto el otro día ha sido la representación de “la lucha política y social en condiciones de asimetría” es, cuanto menos, una manera de aportarle un heroísmo desmedido a un logro que tiene de épico el hecho de conseguirse en una competición importante.

Hace una semana aproximadamente lo decía: un partido contra Estados Unidos ya no puede verse como una “guerra asimétrica”. Si pensamos que, en dieciséis años, se ha derrotado a Estados Unidos muchas mas veces que en las seis décadas anteriores, vemos como el nivel del resto del mundo ha subido. Se pueden sacar mil razones por las que se puedan justificar, pero todo se reduce a un hecho: las que se alegan ahora para justificar la derrota estaban en los últimos seis años, que es cuando se han dado la mayoría de estas caídas. Nadie quiere ser “la sorpresa del torneo”, porque ahora mas que nunca estos conjuntos son realidades.

Los “revolucionarios profesionales” que componen esos equipos que plantan cara a los States no dejan de ser hombres que han conseguido un estatus de figura midiéndose durante meses a los mismos que en el verano intentarán frenarles. Ahora que tengo fresca “La guerra de Charlie Wilson”, aquellos a los que están entrenando hoy serán los que les derroten en tiempos futuros.

En resumidas cuentas, que plantear la final olímpica como una representación de la “lucha de clases” se me antoja algo fantasioso. El caso es que la visión del menda es más baloncestística que política. Los norteamericanos no dejan de estar lejos, pero ahora no les vemos en el horizonte: Estados Unidos sigue siendo una potencia, pero España, Grecia, Argentina y otras que vendrán lo harán igual de bien. Sin embargo, plantear cosas así es cojonudo: cuando te siga dando la vena del basket, aquí tienes un espacio abierto.

PD: Xavi. El fútbol americano si es interesante e inesperado: mírate la final de la última Superbowl. Alexander Belov (y el pase no se si fue de Edeshko). Nada mas.
PD2: De lo del “maquiavelico” Aíto me acabo de enterar, pero tengo algo en mente. Si es lo que pienso yo, Montes es un maestro...

domingo, 24 de agosto de 2008

Conocimiento Teorético

Faltan un par de horas para saber si estamos ante el momento más importante del baloncesto español (mientras escribo esto, estoy asistiendo al final de una generación dorada, que va tomando un tono de bronce), pero hoy no quiero hablar de un oro histórico o de una plata dulce. La final será la comidilla de la semana en el Planeta Basket, pero como aquí uno es un friki de cuidado se pone a pensar en otros temas.

Cuando explico lo que hago de mi vida y lo que intento aplicar aquí, mucha gente alaba mi objetivo. Hacer de un conocimiento algo multidisciplinar, desarrollarlo a partir de otros saberes accesorios y sacarle un partido enorme, cuesta bastante, pero tiene su satisfacción a la hora de ver los resultados. Tomar como base el baloncesto y aplicarle economía, política y otros factores sirvió para que me cascara el especial de NBA China, así que cualquier otra iniciativa que siga ese camino no puede quedarse sin la respuesta de la gente a la que le interese el tema.

Una cosa es saber y otra bien distinta, conocer. Sobre el saber ya ha hablado Gonzalo Vázquez en uno de los mejores trabajos analíticos del pasado verano. Por eso quiero concentrarme en el conocimiento, separando el práctico del teorético. Mientras que el conocimiento práctico es todo aquel que podemos ver, manejar y utilizar a placer, el teorético se limita a su entendimiento y aplicación pero sin poder modificarlo. Conocemos los movimientos de las mareas y los usamos, pero no podemos modificarlas a nuestro antojo.

El basket durante una concentración olímpica es 90% conocimiento práctico, 10% teorético. Sobre ese tema ya hablé ("no es cosa de ver vigas en ojo propio, sino pajas en los demás"), pero siempre hay lugar para este último, siempre. Hay entrenadores perfeccionadores, que trabajan durante horas las jugadas y la técnica, y entrenadores perfeccionistas, que tocan todos los palos para explotar al máximo sus posibilidades. Lo malo es que no encontramos tantos en el baloncesto últimamente. De ahí que ahora mismo me venga a la mente el entrenador más infravalorado de estos Juegos, Maurits Hendriks: un tío capaz de mandar a comprar la moqueta que se iba a utilizar en Pekín, de cambiar los ritmos para adaptarse a la temperatura y horarios de China... en fin, un friki de lo suyo.

Quizá no lo valoramos tanto porque es una cosa que aquí no se hace, porque los entrenadores se concentran en entrenar, mientras que los scouts y “espías” siguen de cerca a los rivales y los asistentes colaboran con el trabajo físico. Algún día se nos hará raro no ver a un “friki” en un banquillo, algún día los que necesitan ayuda serán pocos.

martes, 19 de agosto de 2008

Press F5 for refresh Imperialism

El Imperio está perdiendo terreno a pasos agigantados. Su deporte, la disciplina en la que ellos tienen que dominar de punta a punta, se ha convertido en su Talón de Aquiles. Si, señores, el baseball norteamericano está haciendo el ridículo en estos Juegos, con derrotas contra dos selecciones como China y Cuba. La guerra asimétrica, algo que ha definido de maravilla Jorge Vestrynge, aplicado al deporte.

Lo singular de esta circunstancia llega cuando pensamos en lo que significa el baseball en los Estados Unidos: no sólo es “el deporte nacional”, sino una manera de ejercer su dominio sobre otros países. ¿En donde se juega al baseball?: Japón, Cuba, Puerto Rico, Taiwan... todos países en su momento conquistados o dominados por los States. ¿Se equiparan las fuerzas? Para nada: cada uno aplica sus pros frente a los contras del rival. Tan sencillo como esto, algo que definió hace un tiempo Matthew Yglesias en “FreeDarko” y que, para mi, es de obligada lectura.

Sin embargo, esto ya no es aplicable al baloncesto: las asimetrías se acabaron hace tiempo, ya nadie se hace fotos con el “Dream Team” y ahora mismo, son muchos los equipos que pueden medirse de tu a tu sin hacer el ridículo con las grandes selecciones. En ese sentido, se han acabado las sorpresas, porque ya nadie quiere colocarse el cartel de sorpresa. Todos sabemos que no existe “el equipo perfecto”: ahora, lo que existen son equipos mas o menos perfectos. En estos Juegos Olímpicos se está viendo que no gana el que ve la viga en su propio ojo, sino el que encuentra antes la paja en el de los otros once conjuntos.

Así, con este panorama, ganan los que ganan: los que aplican al máximo sus características, los que no reservan en ningún momento y muestran sus armas en cada lance. Solamente pisa el acelerador el que puede: el que no, tira de táctica. Cuando hay Panzers en el campo de batalla, poco importa una táctica envolvente, una presión asfixiante o la biblia en verso. El Imperialismo no muere cuando surgen otras potencias: ante la aparición de grandes rivales, es cuando muestran su mejor cara.

Estados Unidos no afloja ni un minuto: marcó diferencias frente a todos sus rivales, pero fue precisamente ante el actual campeón del mundo cuando enseñó su mejor cara. España es un gran equipo, pero afloja: un pecado cuando hay jugadores y talentos para no parar. En los amistosos se iba en esta dinámica, pero en el torneo se ha bajado el pistón, esperando quizás a los momentos mas duros. El caso es que los momentos duros empiezan en la ceremonia inaugural y acaban en el podio.

PD: Al César lo que es del César. Le debo dos cafés a Quique Peinado.