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domingo, 24 de agosto de 2008

Conocimiento Teorético

Faltan un par de horas para saber si estamos ante el momento más importante del baloncesto español (mientras escribo esto, estoy asistiendo al final de una generación dorada, que va tomando un tono de bronce), pero hoy no quiero hablar de un oro histórico o de una plata dulce. La final será la comidilla de la semana en el Planeta Basket, pero como aquí uno es un friki de cuidado se pone a pensar en otros temas.

Cuando explico lo que hago de mi vida y lo que intento aplicar aquí, mucha gente alaba mi objetivo. Hacer de un conocimiento algo multidisciplinar, desarrollarlo a partir de otros saberes accesorios y sacarle un partido enorme, cuesta bastante, pero tiene su satisfacción a la hora de ver los resultados. Tomar como base el baloncesto y aplicarle economía, política y otros factores sirvió para que me cascara el especial de NBA China, así que cualquier otra iniciativa que siga ese camino no puede quedarse sin la respuesta de la gente a la que le interese el tema.

Una cosa es saber y otra bien distinta, conocer. Sobre el saber ya ha hablado Gonzalo Vázquez en uno de los mejores trabajos analíticos del pasado verano. Por eso quiero concentrarme en el conocimiento, separando el práctico del teorético. Mientras que el conocimiento práctico es todo aquel que podemos ver, manejar y utilizar a placer, el teorético se limita a su entendimiento y aplicación pero sin poder modificarlo. Conocemos los movimientos de las mareas y los usamos, pero no podemos modificarlas a nuestro antojo.

El basket durante una concentración olímpica es 90% conocimiento práctico, 10% teorético. Sobre ese tema ya hablé ("no es cosa de ver vigas en ojo propio, sino pajas en los demás"), pero siempre hay lugar para este último, siempre. Hay entrenadores perfeccionadores, que trabajan durante horas las jugadas y la técnica, y entrenadores perfeccionistas, que tocan todos los palos para explotar al máximo sus posibilidades. Lo malo es que no encontramos tantos en el baloncesto últimamente. De ahí que ahora mismo me venga a la mente el entrenador más infravalorado de estos Juegos, Maurits Hendriks: un tío capaz de mandar a comprar la moqueta que se iba a utilizar en Pekín, de cambiar los ritmos para adaptarse a la temperatura y horarios de China... en fin, un friki de lo suyo.

Quizá no lo valoramos tanto porque es una cosa que aquí no se hace, porque los entrenadores se concentran en entrenar, mientras que los scouts y “espías” siguen de cerca a los rivales y los asistentes colaboran con el trabajo físico. Algún día se nos hará raro no ver a un “friki” en un banquillo, algún día los que necesitan ayuda serán pocos.

jueves, 7 de agosto de 2008

¿Por qué la gallina cruzó el charco? (II)



Tan solo queda un día para que de comienzo la gran cita deportiva del verano. Dos semanas de deporte en vena que marcarán un antes y un después en ciertas disciplinas, entre ellas el baloncesto. Si bien ahora el único follón que hay se vive en el fútbol (por cierto, si queréis entender lo que siente Leo Messi, atentos a esta ingeniosa entrada de Álvaro Martínez en su blog), los demás deportes no tardarán en dar muestras de sus numerosas dificultades.

El caso es que me gustaría hablar de uno de los baloncestos que más sombras trae consigo. Si bien llevamos años siguiendo de cerca la evolución del basket en China (con la explosión de Yao Ming y Yi Jianlian como máximos referentes), todavía quedan huecos en los que no hemos podido o no nos dejan mirar. Algo tan básico como el baloncesto es, todavía, una disciplina en la que los intereses priman por encima de la propia competición.

La CBA, profesionalizada desde 1995, fue protagonista de una de las decisiones mas increíbles de los últimos años. En 2004, la liga decidió expulsar a los Beijing Aoshen Olympians por no ceder a la selección a una de sus mayores figuras, Sun Yue. Este base-escolta de 2,06 y casi 100 kilos (si hijo, si: una bestia parda) se quedó en el dique seco porque el Centro de Gestión Chino del Baloncesto (si en “1984” hubiese baloncesto, sería el nombre de la Federación de Oceanía) dijo que con ellos no se jugaba. Un año después, el equipo se enrolaba en la mítica ABA, con el objetivo de “conseguir que los jugadores estén listos para los Juegos de Pekín”.

Al final, ni una cosa ni la otra: Sun Yue sigue siendo el único jugador de los Olympians que milita en el combinado asiático. El caso es que hay buenos jugadores, pero el CBMC sigue mandando y mucho sobre el baloncesto asiático. Ya este invierno estuvieron buscando jugadores en Estados Unidos (hijos de inmigrantes chinos o chicos con raíces asiáticas) para cubrir el puesto de Yue, que fue marginado por Jonas Kazlauskas, algo incomprensible para un hombre de sus capacidades físicas y que ha mejorado (poco, pero ha mejorado).

Pero de esto se sabrá poco: la competición cogerá carrerilla y nos olvidaremos de estas cosas. Volverá a correrse la cortina del “aquí no ha pasado nada” y santas pascuas. Nadie hablará de que el baloncesto chino sigue estancado (se diga lo que se diga, será el gran fracaso de los anfitriones), pero bueno, todo serán loas y alabanzas a la organización. Lo más cachondo es que aquí se permitirá que la gente esté callada...

PD: Al que quiera más información sobre el baloncesto en China, puede leer una serie de artículos sobre la llegada de la NBA a Asia que firmé esta temporada para "Solobasket".

lunes, 21 de julio de 2008

La historia oficial

No hay mejor manera de acabar con las polémicas que mandar a cerrar todas las bocas. El Comité Olímpico Internacional evitará que salgan a la luz declaraciones de cualquier tipo por parte de los deportivas. Nada de nada: política, acceso limitado a Internet y colaboraciones con los medios de comunicación están absolutamente vetados durante la estancia en los recintos y la villa olímpica.

De aquellos polvos vienen estos lodos: es lo que tiene organizar unos Juegos Olímpicos en un país que viola sistemáticamente los derechos humanos. El caso es que pocos se quejaron en su momento y pocos lo seguirán haciendo cuando esto acabe: no se si os acordais de que hace dos meses todo el mundo estaba con lo de "Free Tibet", y ahora nadie lo saca. Las reivindicaciones políticas son, para la mayoría de los mortales, algo de un par de días: un discurso que se les mete (o le meten) en la cabeza y que un rato después pierde cualquier sentido porque ya "no interesa". Este año, ayudará el hecho de que se celebre en China para que vuelvan a salir los cuatro que buscan darle algo de repercusión a denunciar lo que se lleva reclamando durante décadas.

Todos estarán pensando que en el mundo del baloncesto hay poquita gente que se "moje". Alguno queda, si, pero a quien le importa lo que digan Ira Newble o Etan Thomas, dos de los hombres mas comprometidos que militan a día de hoy en la NBA. El primero ha conseguido que muchos de sus compañeros conozcan lo que ocurre en Darfur. Mientras, Thomas se concentra en cuestiones de ámbito local. Esto le valió una llamada al orden por parte del Emperador Stern.



Unos se ponen del lado de los buenos y reciben todos los apoyos, pero el que ataca a los villanos se lleva todos los palos. ¿Que es lo que tienen los amistosos contra la pobreza que llenan estadios?, ¿porque los partidos de selecciones autonómicas se juegan con cuatro gatos en las gradas?, ¿cambiaría algo el hecho de que, en vez de jugar a beneficio de las victimas de una guerra civil, se jugara para recaudar fondos con los que enjuiciar a los culpables?

Poco o nada, la verdad: si aplicamos los seis grados de separación, fijo que nos encontramos que el presidente de una federación deportiva tiene algo en común con un dictador de pacotilla. Dudo mucho que nuestros internacionales hablen de Darfur (me juego que casi todos no saben ni donde queda), y si lo hicieran atacando a uno de los principales responsables de la explotación de una zona en conflicto, tendrían que irse con cuidado con respecto a los intereses de la Federación.